Una fotógrafa singular y desconocida, Vivian Maier

por | 19/02/2026 | General | 0 Comentarios

En este artículo descubrimos a Vivian Maier a través de Pablo Ortiz de Zárate y del Dr. Óscar Colorado Nates.

 

Los ojos de Pablo Ortiz de Zárate.

 

A través de los ojos de Pablo Ortiz de Zárate, (Educador de arte, colaborador de ‘Hoy por Hoy’ con la sección ‘El Artesano’), he descubierto esta fotógrafa singular.

Pablo Ortiz de Zárate está especializado en el poder de los cuadros para gestionar las emociones.

En sus talleres y visitas guiadas por museos enseña a mirar el arte desde el punto de vista emocional (como terapia de autoconocimiento).

A través de él,  conocemos la mujer que murió en la indigencia y que ahora es una de las fotógrafas más conocidas a nivel mundial, Vivian Maier.  No enseñó nada de su trabajo en vida y se hizo viral gracias a un blog de internet y una exposición tras su muerte.

 

Dr. Óscar Colorado Nates, (Ciudad de México, 1969) académico, crítico, analista y promotor de la fotografía.

 

Una fotógrafa aficionada que deambuló durante cuatro décadas con su cámara y hoy está en los museos más importantes del mundo.

Vivian Maier

Vivian Maier

Vivian Maier, exniñera, sin mayor importancia. Nadie imaginó que era una fotógrafa consumada que había recorrido las calles de Chicago cada fin de semana durante cuatro décadas y que había llegado con su cámara a Francia, India o Egipto. Tampoco nadie, ni en los sueños más desquiciados, hubiera anticipado que sus fotografías acabarían exhibiéndose en los museos más importantes del mundo en decenas de países. Y nadie lo sabía porque Vivian Maier era una mujer reservada. Pero dejó su trabajo que fue rescatado y puesto en la mira de la comunidad fotográfica mundial.

Su historia ha llenado las páginas de periódicos, revistas y blogs, probablemente muy a su pesar. Se trata de un cuento de hadas soñado: Una suerte de “Mary Poppins” que, finalmente, ha sido reconocida a nivel mundial como una artista que supo registrar el ethos urbano de Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX.

Vivian Dorothy Maier nació en Nueva York en 1926. Su madre era francesa y su padre austro-húngaro.Maier comenzó a realizar fotografías con una cámara Kodak Brownie. En 1952 compró una Rolleiflex cuando ya vivía en Nueva York. Para 1956 se mudó a los suburbios de North Shore en Chicago donde pasó la mayor parte de su vida.  La fotógrafa salió de Chicago únicamente una vez para hacer un viaje en Asia.

Durante su vida realizó más de 100.000 negativos. Poquísimas imágenes llegaron a ser positivadas por falta de recursos económicos.

Antonio Muñoz Molina relata que Vivian Maier “Siempre salía llevando al cuello su cámara de fotos, que era un rasgo de su presencia personal tan invariable como sus grandes abrigos o gabardinas, sus sombreros de alas caídas, sus camisas masculinas, sus faldas como de monja de paisano, sus zapatos negros y austeros de tacón bajo Hacía fotos de mujeres bien vestidas, ciudadanos mayores, niños, pordioseros (especialmente los que tenían alguna discapacidad). Sin embargo tal vez su sujeto favorito era ella misma.

 Vivian gustaba de hacerse fotografías en los reflejos de aparadores, espejos, copas en las ruedas de automóviles. Le fascinaba también dejar su propia huella y captar su sombra. Gracias a sus autorretratos sabemos cómo lucía, qué ropa usaba pero, paradójicamente “Cada autorretrato de Vivian Maier ahonda su secreto en lugar de disiparlo.”

Nunca reveló sus fotos porque no podía pagarlo, las guardó en un locker (especie de taquilla) alquilado y cuando ya no podía seguir con el alquiler esos negativos fueron vendidos en subasta.

 

El descubrimiento.

 

En 2007 un joven de 29 años, John Maloof investigaba junto al escritor Daniel Pogorzelski para crear una historia ilustrada del vecindario de Portage Park en Chicago para un libro de la serie Images of América.

Por menos de 400 dólares, Maloof compró una parte significativa del acervo fotográfico de Vivian Maier, contenido en el locker que la fotógrafa no pudo pagar.

Cuando Maloof comenzó a positivar las fotos, el milagro se hizo cuerpo: escenas de calle de Nueva York y Chicago, casi todas de asombrosa potencia, décadas enteras de vida urbana, fragmentos que componen una narración de equilibrada verdad.

Falleció en una casa de retiro, seguramente se le vio solamente como una mujer mayor,  el 21 de abril 2009.

John Maloof comenzó, entonces, a vender los negativos en eBay. Algunos por 5 dólares, otros por 12. Uno de los compradores resultó ser el fotógrafo, crítico y académico Allan Sekula. El intelectual pidió a Maloof que dejara de vender los negativos para evitar que se dispersara la colección.

 

Lo que Vivian nos dejó.

 

Lo primero que salta a la vista en el trabajo de Maier es su consistencia, tanto en las elecciones temáticas como estéticas. Esto no es poca cosa: se trata de uno de los retos más importantes que enfrenta cualquier fotógrafo.

A Maier le ayudaba la escasez de recursos fotográficos propios de su tiempo: durante años solamente tuvo una cámara, con una misma óptica. Esto ya era una restricción que se traducía en coherencia. Hoy existe un mar de opciones técnicas que desembocan, no pocas veces, en confusión y desastre para los fotógrafos.