Este podcast de Pablo Ortiz de Zárate “El Artesano” me llevó a interesarme por la vida y obra de estos dos fotorreporteros. Gerda no fue una mujer detrás de un gran hombre, fue una mujer (Sus amigos franceses la apodaron “La grande petite blonde “) al lado de un compañero de oficio y al que su ingenio le abrió la puerta de la fama en el mundo de fotografía.
Debido a que Gerda Taro y Robert Capa utilizaban la firma “Capa”, es difícil diferenciar con exactitud cuáles fueron las fotos de Gerda y cuales la de Robert.
Algunas de las fotos de Robert Capa no llevan título porque del creador de oscarenfotos.com de Óscar Colorado, las imágenes que descargué sólo llevaban el nombre de Robert Capa y un número.
Biografía de Gerda Taro

Portrait of German photographer Gerda Taro (born Gerta Pohorylle, 1910 – 1937) as she smokes a cigarette, seated behind a typewriter on a desk, Paris, France, 1936. (Photo by Fred Stein Archive/Getty Images)
Gerta Pohorylle ( 1 de agosto de 1910 en Stuttgard /Almania; 26 de julio de 1937 en El Escorial) quien usó el seudónimo Gerda Taro, fue una pionera periodista gráfica de guerra, alemana de origen judío. Ella y su pareja Endre Friedmann, fotografiaban usando el alias Robert Capa; y es difícil saber qué fotos son de cada uno. Es considerada la primera fotoperiodista mujer que cubrió un frente de guerra y la primera en falllecer al llevarlo a cabo.
Conoció a Endre Friedmann, un judío húngaro que se ganaba la vida como fotoperiodista. Dado que la vida como fotógrafos no cubría sus necesidades económicas y no conseguían un trabajo estable, Gerda y Endre inventaron un personaje que supuestamente era un reputado fotógrafo llegado de los Estados Unidos para trabajar en Europa. Este personaje ficticio era tan famoso que vendía sus fotos a través de sus representantes: Friedmann y Pohorylle, al triple del precio de un fotógrafo francés. Este truco funcionó perfectamente y al poco tiempo recibieron una gran cantidad de encargos que les produjo ingresos económicos.
En 1936 dio comienzo la guerra civil española, por lo que se trasladaron a España para cubrir el conflicto como corresponsales de la revista “Vu”.Fueron testigos de diferentes episodios de la guerra y realizaron reportajes, luego publicados en revistas como “Regards” o “Vu”.
Lorna Arroyo, profesora de la Universidad de Cantabria relata la extraordinaria labor llevada a cabo por la fotoperiodista judeoalemana.
Mi investigación ha sido la obra íntegra de Gerda Taro que se contextualiza en la Guerra Civil Española. Gerda Taro y los periodistas que se relacionaron con ella, en la Guerra Civil Española, redefinieron el concepto de fotoperiodismo en Occidente. Trabajaba en una agencia de fotografía “Alliance Photo”, escribiendo los pies de fotos y con este trabajo se da cuenta cómo funciona la oferta y la demanda y del poder de la imagen, en un momento en que las revistas gráficas están en auge. El testimonio del fotógrafo es el que llega a la gente. No solamente importa la pericia técnica sino que el editor gráfico es fundamental, piden que las imágenes sean impactantes. Con Robert Capa vio que tenía una enorme pericia fotográfica pero no conoce el mundo de las agencias de fotografía.
Al principio, la marca “Capa” era utilizada indistintamente por ambos fotógrafos. Trabajando juntos, en un contexto de colaboración, se realiza la famosa foto del “Miliciano muerto”, en la que ambos trabajaron codo a codo. Su metodología consistía en que uno sacaba planos cercanos y otros planos generales y entre los dos tienen un conjunto de trabajo donde seleccionar más imágenes con diferentes puntos de vista de los mismos sucesos para poder mandarlas a las revistas. Desde el principio se asoció esta foto a la figura masculina de la sociedad.
Fernando Olmeda
Gerda Taro fue sombra de una sombra, a la sombra de Robert Capa, ella no era nadie, era una sombra en sí misma, sin embargo se hizo luz.
Gerda se dio cuenta que no podían seguir trabajando juntos y quería encontrar un lugar propio dentro de la profesión de fotoperiodista. Endre se quedó con el nombre de “Robert Capa”. Poco antes de morir, ella comenzaría a empler la firma “Photo Taro”.
Del trabajo en solitario , su reportaje más importante fue el de la primera fase de la batalla de Brunete. Fue testigo del triunfo republicano en esta fase. El reportaje se publicó en «Regards” el 22 de julio de 1937 y le reportó un gran prestigio.
Sin embargo, poco después las tropas franquistas iniciaron un contraataque y Taro decidió volver al frente de batalla en Brunete. Allí fue testigo de los bombardeos de la aviación del bando sublevado y realizó muchas fotografías, poniendo su vida en peligro.Trabajaba con una Leica de 50 mm, por lo tanto se tenía que acercar mucho al objetivo.
Gerda perdió la vida en un accidente durante el repliegue del ejército republicano Gerda se subió al estribo del coche del General Walter (miembro de las Brigadas Internacionales). En un momento dado, unos aviones enemigos volando a baja altura hicieron que cundiera el pánico en el convoy y Gerda cayó al suelo. En ese momento un tanque republicano entró marcha atrás en el camino saltando la elevación tras la que se encontraba Gerda y cayó sobre ella. Murió en el hospital inglés de El Goloso de El Escorial, la madrugada del 26 de julio de 1937, seis días antes de cumplir 27 años. Al no llevar consigo su pasaporte no fue reconocida e iba a ser enterrada en una fosa común. Desde el hospital llamaron a Rafael Albertí y María Teresa León (puesto que en su acreditación su domicilio estaba en la Casa de la Alianza de los escritores antifascistas) para que la reconociesen y le dieran una sepultura digna.
Su cuerpo fue trasladado a París, donde recibió todos los honores como una heroína republicana. Sus restos se encuentran en el Cementerio del Père – Lachaise en París.
El legado
El 26 de septiembre de 2007, el International Center of Photography inauguró en los Estados Unidos su primera gran exposición de fotografías de Gerda Taro. La película documental “The Mexican Suitcase (2011) cuenta la historia de una maleta – que ni es maleta, ni es mexicana, encontrada en un apartamento de la Ciudad de México en 2007 – de 4500 negativos perdidos fotografiados por Taro, Capa y David Seymour, tres amigos que se conocieron en París entre 1936 y 1937 y que se convirtieron después en los mejores fotorreporteros de su tiempo. Al clasificar las obras de esta colección, se descubrió que muchas fotografías, una vez atribuidas a Capa, son en realidad de Taro.
Kristen Lubben dijo sobre Taro:
Sus fotografías son mucho más posadas, con ángulos de cámara marcados. Capa estaba mucho más enfocado en el movimiento.
Las fotos de Gerda Taro mostraban el costado más humano de la guerra. Lograron contar desde adentro la vida y el sufrimiento de la población civil, pero también el día a día en la organización de las milicias obreras y populares, integradas tanto por hombres como mujeres, que defendieron heróicamente a la República Española.
Robert Capa

Robert Capa, 1937. Found in the Collection of the Private Collection. Creator: Taro; Gerda (1910-1937). (Photo by Fine Art Images/Heritage Images via Getty Images)
Biografía
Endre Ernö Friedmann (Budapest 22 de octubre de 1913 – Thai Bihn Vietnam, 25 de mayo de 1954) más conocido por su alias compartido junto a Gerda Taro como Robert Capa, fue un reportero de guerra considerado el más famoso de la historia. Su carrera como fotoperiodista bélico se inició en España durante la Guerra Civil.
Al término del conflicto español, cubrió también la Segunda Guerra Mundial (el bombardeo de Londres, la batalla de Inglaterra, la segunda guerra del norte de África, la invasión de Italia, la batalla de Normandía en la playa de Omaha y la liberación de París), la segunda guerra Sino-Japonesa, la guerra Árabe -Israelí de 1948 y la primera guerra de Indochina.
En 1947, en París Endre Ernö Friedmann, junto con David Seymour, Henri Cartier -Bresson, George Rodger , William Vandivert y Rita Vandivert fundaron la primera agencia de cooperación para fotógrafoo independientes de todo el mundo, Magnum Photos.
Capa realizó un gran trabajo fotográfico, no solo en escenarios de guerra sino también en el mundo artístico, en el que tenía grandes amistades, entre las que se incluían el realizador John Huston, el actor Gene Kelly, el pintor Pablo Picasso y los escritores Ernest Hemingway y John Steinbeck.
Etapa en París
A los 18 años abandona Hungría, tras su paso por Alemania viaja a París, donde conoce David Seymour quien le consigue un trabajo como reportero gráfico en la revista Regards. Allí también conoce a Gerda Taro y con ella crearon el seudónimo Robert Capa.
Guerra civil española
Al estallar la guerra civil española, en julio de 1936, la pareja se trasladó a España para cubrir los principales acontecimientos de la contienda española implicados en la lucha antifascista y con la causa de la República. Estuvieron presentes en los principales frentes de combate, desde los inicios en el frente de Madrid hasta la retirada final en Cataluña. Siempre en primera línea, es mundialmente famosa su fotografía “Muerte de un miliciano” tomada en Espejo, en el frente de Córdoba, el 5 de septiembre de 1936. Su autenticidad ha sido puesta en cuestión por diversos expertos. A pesar de que un historiador local de Alcoy puso nombre al miliciano “Federico Borrel García”, el documental La sombra del iceberg (2007) niega tal atribución con testigos, médicos forenses y documentos del archivo local de Alcoy. Asimismo muestra lo inconsistente de dicha tesis y aporta nuevas fotos de la secuencia del miliciano que avalan la tesis de la puesta en escena, así como la posibilidad de que la instantánea no la tomara Endre, sino Gerda Taro. Según un artículo publicado en la web de El Periódico, queda de manifiesto que dicho grupo de fotografías fueron tomadas a 10 km del frente, en la localidad de Espejo, donde tenían en esas fehas las tropas republicanas su cuartel general, según el periódico.
Segunda Guerra Mundial
Durante la Segunda Guerra Mundial, Endre estuvo presente en los principales escenarios bélicos. Del desembarco aliado en Normandía, el 6 de junio de 1944, el famoso Día D, son clásicas sus fotografías tomadas, junto con los soldados que desembarcaban en la playa denominada Omaha. De las 134 fotos que tomó del desembarco, solo 11 sobrevivieron al revelado, las cuales se conocen como “Las mágníficas once”. Él fue el único fotógrafo en la primera ola del desembarco, la que recibiría todo el fuego enemigo y tendría más bajas. Huston Hu Riley fue el soldado retratado en este momento. Con motivo de su trabajo durante este conflicto, fue galardonado por el General Eisenhower con la Medalla de la Libertad. Plasmó asimismo en imágenes la liberación de París.
Siguientes frentes y final trágico
En 1954, la editorial Mainichi Press le invitó a viajar a Japón para participar en el lanzamiento de una nueva revista ilustrada, pero finalmente se suspendió el viaje a finales de abril. Howard Sochurek, el fotógrafo de Life, que cubría desde hacía varios meses la guerra de Indochina, tuvo que regresar a Estados Unidos y el editor de la revista convenció a Robert Capa para que le reemplazara en el frente. En la madrugada del 25 de mayo, mientras acompañaba una expedición del ejército francés junto con dos corresponsales más, por una espesa y peligrosa zona boscosa bajo fuego en jeep, Capa decidió bajare y adelantarse a pie para fotografiar el avance. Entonces el pelotón escuchó una explosión, había pisado una mina que le voló la pierna y le produjo una grave herida en el pecho. Fue llevado en ambulancia pero murió camino al hospital, terminando así una azarosa vida profesional, guiada por una frase que popularizó
Si tus fotos no son lo suficientemente buenas, es que no te has acercado lo suficiente.
Fotografías descargadas de la Galería de Ócar Colorado, creador de oscarenfotos.com.


